EL RESPETO DEL CIUDADANO CÓMO SEÑAL DE PAZ
Por Nayib Abdala Por todas las playas del Caribe resuenan las voces que pidieron alguna vez la paz: en los poemas de Nicolás Guillén, en Cuba, en los discursos de Martí, en los cuentos de los pueblos originarios de las Antillas, llenos de mitos y de leyendas en las que aparecen la brujas y el diablo como personajes principales, pero también en los carnavales de Haiti, en las canciones de San Andrés y Providencia, donde desde entonces, la música hace su aparición llena de ritmos y atracción. Su alegría es muy celebrada y contagiosa, pero los habitantes parecen ignorar que se escucha mejor esa música sin los amplificadores que la vuelven empalagosa y enervante e impiden la tranquilidad de los turistas que quieren descansar en los días de fiesta y de los padres de familia que regresan del trabajo en los hogares vecinos. Además. en los centros de educación de civiles y militares cercanos a las casas en zonas residenciales los amplificadores de sonid...