“TEJIDOS DEL PENSAMIENTO: CORPOREIDAD Y ESPIRITU DESDE NUESTRO MANGLAR”
Nayib Abdala Ripoll
Edgard Suárez
Edgard Suárez
La
naturaleza, considerada en un primer momento como algo exterior a nosotros nos ofrece oportunidades para que, en segundo
momento, intentemos conocernos a nosotros mismos desde nuestro interior. Lo que
las percepciones nos hacen creer la misma naturaleza con natural esplendor nos lo ilustra.
| TEJIDO |
Contemplar
un manglar es adentrarse en nuestro propio interior; líneas, rectas, cuevas,
caos, ilusión, vida, grandeza parecen mezclarse en esa intricada red que a simple vista parece caos pero una vez
nos adentramos, vemos con fascinación que cada parte es una expresión, un
reflejo de nuestra propia realidad. Al crecer, ésta se sube hacia el cielo, con
ímpetu de grandeza, como queriendo dejar a su madre tierra. Mas, pasado cierto
tiempo, como si cayera en la cuenta de su absoluta dependencia de su contorno, traza
hilos, trenza fuerza, busca soporte, busca sus raíces a través de sus propias
raíces.
Lluvia
de líneas, al unísono, que en un momento anterior se dirigían de la tierra al
cielo, ahora lo hacen del cielo a la tierra, y su conjunto se expande, se
afianza, se soporta, creando su propia red que defiende a su tierra.
| PENSAMIENTO |
Cada
una independiente en sí misma, deja entrever su propia dependencia de todos.
Más cerca de lo que cualquier humano
puede estar de su congénere, el mangle, nos enseña a unirnos, a decir que nunca
estamos solos. Esa red intrincada es como un ejemplo de la unión que podemos
encontrar en nuestro sistema neuronal; lluvias de pensamientos, lluvia de
líneas que desde afuera dibujan lo que tal vez somos por dentro.
| CORPOREIDAD |
Líneas
estáticas, que sacan dentro de uno, una quietud, un pensamiento un tejido que
nos une, nos invita a llevarnos a su mundo, que es nuestro mundo.
| ESPÍRITU |
Edgard Suárez, administrador de empresas y trabajador del sector hotelero, es en sus
ratos libres un contemplador de la serenidad de la naturaleza y aunque en el
fondo rechaza la fotografía que pretende lo imposible para él que es captar la
intensidad del instante, accedió a la invitación de este Blog que se ocupa de
la relación de las ciudades con la naturaleza, de usar la cámara para hacer un
recorrido por algunos de los manglares de la ciudad de Cartagena de Indias, en
vista de que, no se sabe si en serio o en broma, los que piensan que son un
estorbo para el desarrollo urbano invitaran a cambiarlos por un “bosque
tropical”.
En el fondo, al hablar con Edgard durante el recorrido por los manglares, se tiene la impresión de que ve una armonía en las aparentemente caóticas ramas y múltiples tallos entrelazados de los manglares y que prácticamente identifica su unión con la que el cerebro humano hace de las múltiples impresiones que recibe. Esto me recordó que el científico colombiano Juan Pablo Llinás dice que el cerebro es una orquesta y la música no es algo exterior al ser humano, sino algo configurado en su interior".
Edgard,
quien es también un meditador en temas de espiritualidad tiene un “Proyecto
Naturaleza” bien esbozado y es el deseo de este Blog que en encuentre el momento y el equipo necesario para desarrollarlo .
Agradecemos
también la extraordinaria ayuda del profesor de filosofía Wadit D. Abdala, gran conocedor de la
fotografía y del cine, para diseñar, redactar y ordenar partes de este Blog.
El mundo rizomatico /creolisé en el cual avanzamos nos lleva de retorno a esos espacios de profunda humanidad, los manglares. Digo humanidad, pues leyendo su texto mi querido maestro uno comprende que conceptos como fraternidad, proximidad, interdependencia cobran corporeidad en este entramado de raíces. Bien podríamos hablar del manglar como un ejemplo de una fenomenología del encuentro.
ResponderEliminarGracias al oportuno y estimulante comentario de la profesora Angélica Montes hemos visto, después de consultar provisionalmente sobre el concepto de Rizoma, que dicho concepto tiende a ver los procesos de desarrollo social más como un manglar que crece horizontalmente que como un árbol que crece verticalmente y en el cual la raíz tiende a ser considerada como jerárquicamente superior a los demás elementos que se derivan de ella. Tampoco el punto de vista del Rizoma estaría de acuerdo en considerar la multiplicidad de desarrollos parciales del manglar como una unidad, tal como hace el texto de nuestro Blog. Al preguntarle a Edgard Suárez. autor de dicho texto, su opinión al respecto, contestó: " Pienso que cada persona ve la realidad según su contexto individual y basada en su percepción, la cual, sin duda, puede estar limitada a lo particular, pero puede igualmente alcanzar una descripción universal. A cada partícula que vemos, sentimos u oímos le asignamos una cualidad que no es más que lo que nuestro SER puede interpretar, lo que a nuestro juicio creemos que puede ser real. Una misma escena puede ser interpretada por varias personas con diferentes argumentos.
EliminarPuntualmente al tema que nos atañe, a mí el mangle me da mucha más la sensación de unión que de dispersión y división. El rizoma puede ejercer cierta fascinación en otro sentido. Cada evento crea un impacto diferente en la mente humana, y bajo ese impacto nos lanzamos a interpretarlo.
Más puntual sería preguntarse si para la lectora existirá una semejanza entre el manglar y el rizoma, y si, suponiendo que encuentra una relación bajo el punto de vista biológico, sería diferente si dicha relación se considerara desde un punto de vista espiritual, ya que, pienso, que desde el punto de vista espiritual está más ligado a las experiencias personales y/o al impacto que genere en la persona.
Naturalmente, para una respuesta más completa, sería interesante leer sobre lo que entienden por rizoma los creadores de dicho concepto. Edgard Suárez
Al comentario del Sr. Suárez, hay que añadir que la profesora Angélica Montes comenta entre otras la fotografía a la que el Profesor Waditt Abdullah subtituló: "corporalidad" como si evocara la necesidad de considerar que todo encuentro entre seres humanos es un encuentro entre los cuerpos, cosa que, a pesar de que a veces parece obvia, ha olvidado el pensamiento fenomenológico hasta la llegada del francés Maurice Merleau Ponty
EliminarHabría que añadir, incluso, que el valioso comentario de la profesora Angélica alude a una forma trágica muy actual, en esta época de masacres, de aparición del cuerpo en el espacio público confirmada, creemos, por por Judith Butler en "Marcos de Guerra. Las vidas lloradas" (Madrid, Espasa Libros. 2010) al preguntar, comentando sobre la tortura y la ética de la fotografía en el caso de Abu Ghraib: "¿qué vida, si se pierde, sería objeto de duelo público y qué vida no dejaría huella de dolor en el espacio público..?."
EliminarHabría que añadir también en confirmación del comentario de la profesora Angélica, que en su artículo sobre "La persona y lo sagrado" (en "Escritos de Londres y últimas cartas", Madrid, Trotta, 2000), Simone Weil critica a los que hablan de la "dignidad de la persona", diciendo que ella al ver un transeúnte cualquiera del espacio público lo que le parece más sagrado de él no es su persona, sino ""El por entero. Los brazos, los ojos, los pensamientos. No atentaré contra ninguna de estas cosas sin un escrúpulo infinito. Si la persona humana fuera en él lo más sagrado para mí podría fácilmente sacarle los ojos. Una vez ciego, sería una persona humana exactamente igual que antes. No habría tocado en absoluto la persona humana en él. Sólo habría destrozado "sus ojos." Es el peligro, nos parece, de aferrarse a palabras grandes: Democracia, Persona, Libertad, y matar a otros en nombre de un "valor para defender los valores" sin atender al cuerpo humano en su vulnerabilidad, típico del fanatismo religioso y del fundamentalismo político.
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