UN "REGALO ENVENENADO" PARA LA TRADICIÓN DEMOCRÁTICA DE AMÉRICA LATINA: LA UNIÓN DEL EXTREMISMO POLÍTICO CON EL FANATISMO RELIGIOSO: REGRESO DEL “MUNDO ENCANTADO”



Por Nayib Abdala Ripoll



No hace mucho por la Internet se vieron fotos de centros comerciales en ruinas en países pobres, aunque pocas noticias se saben sobre su “historia” o mejor, su fracaso. El mundo es atravesado por una ola de esos centros que ofrecen las mismas “marcas” de productos para todos tan repetitivos y monótonos que algunos hablan de un sentimiento nuevo de “aburrimiento global”. Pero ha habido también algunas reflexiones serias sobre el fenómeno general de la globalización, como las de Zygmunt Bauman,  Rúdiger Safransky y John Ralston Saul. Los tres coinciden en resaltar el poder del criterio racional de  elección  y de autodeterminación de los individuos para hacer frente a la ola de cambios y de ofertas de bienes y servicios, así como  a las nuevas formas de control social.

Bauman ha dedicado además unas bellas páginas al estudio de las reacciones de las nuevas y viejas generaciones frente a los cambios. En su obra “El arte de la vida” (Barcelona, Paidós, 2008) ha mostrado que incluso cuando frente a los vertiginosos cambios que enfrentan los jóvenes que comienzan una carrera de ascenso en una empresa y, después de alcanzar un alto puesto, ven cómo de repente ella cae en la quiebra y ellos quedan desamparados, los individuos continúan acumulando experiencias en diversos tipos de emprendimiento, cuanto más variados, mejor, “por si acaso” se presenta otra nueva oportunidad de salir a flote. Bauman comenta que es como en el juego de la lotería, lo peor es no tener siquiera un billete que pueda ser el ganador .Pero lo más importante es que Bauman muestra que a pesar de la fragilidad y de la contingencia de las situaciones, la vida cada vez más parece como si fuera no algo dado, sino como una obra de arte que cada individuo tiene que modelar en medio de las ambigüedades y riesgos. 
  
La propuesta de Safransky (“¿Cuánta globalización podremos soportar?,” Barcelona, Tusquets, Ensayo 56, 2008)  consiste, en parte,  en rescatar los valores  de la libertad individual y del criterio racional para hacer frente, en primer lugar, al fanatismo y el irracionalismo. Por cierto este rescate parece ser tarea prioritaria de los trabajadores de la cultura en América Latina, según afirman algunos observadores que lamentan, especialmente en América Central, el apoyo continuo de movimientos religiosos  populares a determinados políticos de talante autoritario para obedecer a su líder religioso, es decir,  no por reflexión sino por lo que el filósofo Max Scheler llamaría "contagio afectivo." es decir, por pura imitación afectiva o emocional, que no se daría en las religiones auténticas, basadas en valores sociales  como la compasión.  
                                                                                          
Estos observadores creen que esta situación  ha sido provocada, entre otros motivos y causas por  la multiplicación caótica de movimientos religiosos (los cuales diferenciamos de las religiones, que merecen respeto y  otro tipo de análisis) que se asocian con políticos que se identifican como democráticos pero que se apoyan en antiguos movimientos armados de autodefensa, movimientos  que infunden el temor al mal, entendido de modo mágico, en la medida que transmiten  a sus miembros una visión mágica, una visión primitiva del mundo que el gran economista Max Weber habría denominado: “un nuevo encantamiento del mundo,” modo de pensar que parecía haber sido vencido por el movimiento de la Ilustración en la Edad Moderna.

El filósofo  Charles Taylor en su último libro: “La Era Secular” compara la visión mágico mítica del mundo que lo concibe  como un orden jerárquico donde unas personas son superiores a otras por naturaleza y que es un   mundo  "encantado" ( lleno de leyendas de héroes) de origen pagano y medieval,  con la visión moderna basada en los valores de la libertad y de la igualdad de  Grocio y Locke.. 

Por desgracia, algunos de esos movimientos religiosos  en el norte, el centro y el sur de América les dan votos a líderes políticos enemigos de las libertades pero con un amplio respaldo en clientelas políticas o votos cautivos.  A este hecho, se debe sumar el que el fundamentalismo político  pretende controlar hoy, de nuevo, los medios de comunicación social en el espacio público de las instituciones democráticas , para tratar de neutralizar la crítica racional de la opinión pública libre, con el fin de persuadir emocionalmente a los electores,  y en los noticieros durante los comentarios de la situación social  de los medios de comunicación mensajes políticos se unen indiscriminadamente con expresiones emocionales de tinte religioso o con oraciones y otros rituales.      
         
Ahora bien, el serio y riguroso examen de Safransky se ocupa de otros problemas más fundamentales, y por eso, en segundo lugar, invita a enfrentar el malestar social ocasionado por el exceso de estimulación que invade al individuo en la sociedad actual. Dicho malestar consiste en el reclamo de estar constantemente “conectado” a las redes, estar siempre disponible al teléfono móvil y sometido al bombardeo de datos y noticias. Ahora bien, a juicio de Safransky, la consecuencia última que se desprende de este hecho es que el sujeto se vuelve apático, dependiente, con lo cual queda impedido para responder con acciones equilibradas a ese exceso de oferta de consumo de información, de placer  y de mercancías.

Por eso Safranski, formula un llamado a la toma de conciencia del valor del individuo y a la capacidad que tiene éste de hacerse cargo de su vida, delimitando así un espacio propio, selectivo, que filtre los múltiples estímulos que le vienen del exterior, en vez de dejarse llevar por la moda y el afán de estar “a la altura de los tiempos”. Safranski sigue aquí, en parte,  al poeta y pensador romántico alemán  de la libertad, Federico Schiller, al cual  él ha dedicado algunas de sus páginas más profundas y cautivantes, quien distingue la “formación” (“Bildung”), capacidad  del individuo culto de distinguir lo valioso de lo accesorio, de la mera “instrucción” o habilidad para amontonar datos e información sin criterio y sin  ninguna verdadera comprensión de los asuntos.  

La propuesta del gran crítico de la globalización John Ralston Saul, del King´s College de Londres, coincide, en parte,  con la de  Safranski, desde presupuestos distintos,  en la necesidad  de volver a poner en primer plano al individuo, en su calidad de ciudadano activo, como aquel cuyo criterio tiene que ser respetado al lado del de las corporaciones financieras de tendencias monopolísticas, causantes, según él,  de las crisis económicas recientes. Por otro lado, contra la tendencia a predecir la caída del Estado–Nación moderno, este autor cree que esa institución todavía puede tener la capacidad de enfrentar los desafíos delas corporaciones en la era de la desregulación. (Ver: “La civilización inconsciente”(Barcelona, Anagrama, 1997), pero también: “El colapso de la globalización y la reinvención del mundo”,(Barcelona, RBA Libros, 2012)

Cabe anotar, por cierto, que hoy se achaca el “fracaso de las naciones” a  sus instituciones mal diseñadas, dejándose en segundo plano el papel central que juega ahí la acción política de los ciudadanos, o el papel que juega una política que consulte con las comunidades ciertos tipos de pactos  secretos de los Estados con las grandes corporaciones internacionales. Por cierto, en otro horizonte, el profesor de la Universidad Libre de Berlín, Wolfgang Heuer[1], basado en su estudio de la gran  pensadora política Hannah Arendt, quien había  claramente señalado que el mal no es una substancia maldita que habite en el hombre malo, con lo cual habría que exorcizarla (como sostienen los fanatismos religiosos), sino que, más bien, es una forma viciada de “relación” entre los seres humanos, ha  destacado dos factores importantes en la lucha de una ciudad  contra las mafias (y agregaríamos hoy, contra el fanatismo tanto religioso como político que alimenta a las mafias): la cultura y la acción ciudadana.

Para Safranski,  el neoliberalismo y el ecologismo global no son una verdadera apertura al mundo –como  la del cosmopolitismo de los griegos y los romanos– sino malas interpretaciones de la globalización y será importante, a mi juicio, examinar en otra ocasión con exclusividad su análisis de estos dos “extremos.”

Existen para Safranski,  sin embargo, posiciones de apertura al mundo inspiradas por el sentimiento de justicia y de reivindicación de la ciudadanía, a saber: el movimiento de crítica de la globalización ATTAC, que en Europa y en el Mercosur promueve el control de las transacciones financieras por los ciudadanos, lo que anuncia un nuevo enfoque del problema.

(Some political and religious leaders in Latin America are offering a “poisoned gift” to the people that can lead to a relapse into totalitarianism and fanaticism. Rúdiger Safranski, John Ralston Saul and Zygmunt Bauman have defended the values of the rational self-determination and freedom to address religious and political fanaticism and to confront the challenges of globalization .)



[1] Heuer, W. “Violence and Polítical Action” y “Hannah Arendt über das Böse im 20.Jahrhundert”. Disponible en: http://wolfgang-heuer.com/online-publikationen/heuer_wolfgang_violence_political_action.pdf y http://www.hannah-arendt-hannover.de/media/heuer_vortrag.pdf

Comentarios

  1. Estimado profesor Abdala,

    Acabo leer su fascinante blog que trata de investigar el pensamiento de Bauman (quien cuya obra conozco bien) y Safransky, y Saul, quienes no conozco. Encontré su argumentación principal, que la union del extremismo político y fanatismo religioso siguen a una situación peligroso, muy interesante. Mu gusté mucho su intento de aplicar las ideas de los pensadores europeos a la realidad de America Latina. Citando los autores europeos, usted muestra como la globalización puede conducir en direcciones desconocidas y indeseables.

    Estoy de acuerdo que el mundo encantado puede ser peligroso. Pero no es el mundo del Garcia Marquez también? Cual es la diferencia entre los dos mundos, el politico y el literario.

    En cuanto a la nación, quizá usted sepa que ha escrito un libro que trata de defender el significado de la nation estado porque el representa un lugar de la significación local y un un lugar en la lucha contra la globalización. La próxima ves que no veamos, voy a darle una copia de The Necessary Nation.

    un abrazo,

    Gregory

    Gregory Jusdanis
    Humanities Distinguished Professor
    The Ohio State University
    College of Arts and Sciences Department of Classics
    414 University Hall, 230 N. Oval Mall, Columbus, OH 43210

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    1. ¿Rechazo del “mundo encantado” de Macondo?
      Agradezco al profesor Jusdanis que me haya permitido reproducir, incluso apresuradamente, (por lo cual presento mis excusas), apartes de su objeción principal al tema del blog originalmente incluidos en unos correos-
      El parece afirmar en el fondo que el rechazo total del regreso del “mundo encantado” entra en contradicción con las ricas investigaciones que destacan en las novelas de García Márquez el contraste del mundo primitivo del tiempo sagrado del poblado de Macondo, mundo original, puro, “encantado”, lleno de magia y limpio de toda mancha, propio de América Latina que el novelista contrapone al mundo insolidario, perdido y lleno de envidia y violencia de los tiempos históricos de la civilización occidental. Además, el profesor Jusdanis me parece que me recuerda que en el siglo XX entre otros Alejo Carpentier señaló que el mito del paraíso terrenal y el del buen salvaje y, en general, el “mundo encantado” del movimiento surrealista se encontraban al inicio de nuevo arte latinoamericano de dicho siglo.
      No podré responder cabalmente ni me encuentro preparado para hacerlo a tan importante objeción, pero me atrevo a comentar que cuando un escritor echa mano del “mundo encantado” del mito y de la leyenda para contrastarlo con el mundo histórico en sus novelas está haciendo un uso adecuado de la autonomía del arte, para expresar mejor su intención. Y he aprendido de la lectura del magistral libro del profesor Jusdanis recientemente traducido por la Universidad de Cartagena, (“Adversarios de la ficción. Una defensa de la Literatura”, traducida por Vicente Raga, Cartagena de Indias, Editorial Universitaria, 2014) que en últimas la obra de arte literaria tiene la misión de recordarnos siempre la leve frontera entre el arte y la realidad, sin la cual la vida humana sería imposible, y que gracias a la autonomía del arte, el escritor puede contrastar el mundo de la ficción con el mundo real para mostrar que otro mundo es posible, que puede haber una alternativa a los horrores del presente. En eso estoy de acuerdo y acepto, además, el vínculo entre el surrealismo y el arte latinoamericano. Ahora bien, sólo puedo apuntar aquí brevemente al otro tema de la relación entre el “mundo encantado” y la violencia, que no menciona el profesor Jusdanis, el cual he encontrado en el último libro del filósofo Charles Taylor (“La Era Secular I”, Barcelona, Gedisa, 2014). Siempre he tenido la impresión de que cierto tipo de violencia de las pandillas de jóvenes de América Latina está relacionada con las vivencias del carnaval y de las mascaradas populares. Su origen está ligado a la idea de que el tiempo del carnaval es diferente, es un tiempo de distensión, que permite ser no sólo insolente, sino también agresivo contra las convenciones sociales. Se extendía cierta idea de igualdad que permitía que el pobre insultara al rico y el “inferior” al “superior”, con lo cual se ponían en tela de juicio las jerarquías sociales y aunque Taylor no desarrolla eso varias veces dice que la violencia hizo intervenir la represión estatal-Esas reacciones contra las sociedades opresoras nos parecen hoy liberadoras, pero pueden ser canalizadas y manipuladas por la propaganda religiosa unida con políticos autoritarios y retardatarios o mafiosos.

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  2. Reproduzco, aquí, por parecerme crucial, con las debidas excusas, parte de un correo reciente que me parece muestra mejor su opinión sobre el mundo encantado en García Márquez y me aclara el problema de la relación entre ese mundo del asombro y de la creatividad y el mundo violento que lo rodea. Sería interesante que en uno de sus viajes el profesor ofreciera una conferencia sobre esta idea tan importante para América Latina:
    Creo que en su respuesta a mi comentario usted identifica la paradoja en la cual se ha encontrado America Latina y la cual expresa García Marquez. Por un lado, el construye un mundo fantástico que parece no tener una relación a la actualidad. Por otro lado el muestra que las raises del mundo maravilloso se encuentran en la violencia y la dictadura y la revoluciones. America Latina no puede escapar en el asombro porque la violencia e injusticia existen siempre al otro lado.

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    1. Añadido a la respuesta anterior:
      Presentamos excusas por no haber mencionado el nombre del autor del comentario inmediatamente anterior, tomado de un correo del profesor Gregory Jusdanis.
      Ahora bien, parece que el profesor Jusdanis ve, en parte, la función del "mundo encantado" de Macondo, mundo de la invención, del asombro y de la creatividad, como lo amenazado por un mundo violento, el mundo histórico de las guerras civiles del Coronel Aureliano. Aunque hay otras concepciones del mundo encantado de Macondo, como la de Morkos Meckled, quien cree, en el origen aristocrático del mito en García Márquez, como si fuera una parte de la ideología “racista” burlona de los gitanos y de los "cachacos", de los "turcos" y de los extranjeros (En: Juan Gustavo Cobo Borda (comp.) “Repertorio Crítico sobre Gabriel García Márquez” Vol. I, Bogotá, I, Caro y Cuervo, 1995) estamos de acuerdo con esa visión del profesor Jusdanis, que nos parece aclara y corrige la expresada por nosotros.

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