DE LA DESGRACIA A LA ALEGRÍA. LA PREGUNTA POR LA ACCIÓN EN LA ÉTICA DE MAX SCHELER
Por Nayib Abdala Ripoll
Estando como estudiante de último año de filosofía bajo la influencia del profesor Danilo Cruz Vélez, después de asistir a sus seminarios sobre la obra “Ser y Tiempo” de Heidegger, resolví, en vez de escoger a Heidegger para escribir un ensayo, dedicar mis lecturas particulares al filósofo Max Scheler, al cual el profesor Cruz no explicaba por considerarlo demasiado platonizante, según me dijo. Entonces comenzó para mí una carrera de obstáculos, pues, aunque me parecía que en el capítulo sexto de la obra de Scheler titulada “El Formalismo en la Ética y la Etica Material de los Valores" había una concepción de la acción humana, cada vez me topaba con varios textos que parecían confirmar la idea de su platonismo, lo cual lo convertía en autor no interesado en la acción, sino en la contemplación, ya superado por la los modernos. }
Estando como estudiante de último año de filosofía bajo la influencia del profesor Danilo Cruz Vélez, después de asistir a sus seminarios sobre la obra “Ser y Tiempo” de Heidegger, resolví, en vez de escoger a Heidegger para escribir un ensayo, dedicar mis lecturas particulares al filósofo Max Scheler, al cual el profesor Cruz no explicaba por considerarlo demasiado platonizante, según me dijo. Entonces comenzó para mí una carrera de obstáculos, pues, aunque me parecía que en el capítulo sexto de la obra de Scheler titulada “El Formalismo en la Ética y la Etica Material de los Valores" había una concepción de la acción humana, cada vez me topaba con varios textos que parecían confirmar la idea de su platonismo, lo cual lo convertía en autor no interesado en la acción, sino en la contemplación, ya superado por la los modernos. }
Esta breve nota personal, en la que he pretendido ser muy breve y evitado notas de pie de página, se propone contar de qué manera, ahora, al cabo del medio siglo, salí de ese viacrucis.
Hace cien años la ética de los valores apareció por primera vez con la obra de Max Scheler en una revista alemana publicada por el fundador del movimiento filosófico denominado “la Fenomenología”, es decir por Edmund Husserl, movimiento que partía de la afirmación de la “intencionalidad” de la conciencia, es decir, que lo que llamamos la conciencia no es, como uno tiende a creer, un acto o una serie de actos que ejecuta un sujeto ensimismado, vuelto sobre sí mismo, sino por lo contrario, toda conciencia apunta hacia algo trascendente, es como un movimiento de salir de sí hacia lo otro e, incluso, hacia “el” otro.
Scheler quiso contraponer a la ética de Aristóteles, basada en la idea de que todo ser tiende a alcanzar su fin mayor, cual es la felicidad, y a la ética de Kant, basada en la idea del deber (o del “imperativo categórico”) una ética que se basara en algo previo tanto a los fines como a los deberes, algo más básico, que me parece que era lo que él llamaba “tendencias” del ser humano. Por cierto que afirmaba que Freud basó su teoría psicoanalítica en la idea de que la "tendencia" básica era la sexual, mientras que Marx basó su teoría revolucionaria en que la "tendencia" básica era la de la auto conservación o supervivencia del ser humano.
En otras palabras, había encontrado algo originario, básico, sin lo cual no podía haber ni fines ni bienes, que eran las tendencias y, como vamos a ver, los valores. En efecto, incluso antes de que algo se me manifieste como un deber o como un imperativo, debe haber un horizonte que haga posible esa aparición y ese horizonte, para él, era el de los valores, que se dan en los actos de preferir una cosa a otra. Las preferencias de los seres humanos se basaban en el fondo en una especie de escala, en la cual los valores más altos eran los espirituales y los más bajos eran los valores sensibles. Así explicaba que las cosas que a los seres humanos les parecen dignas de ser perseguidas como fines son cosas que se presentan como superiores a las que se dan por la percepción sensible. Y los valores se dan en una especie de percepción no sensible.
Hace cien años la ética de los valores apareció por primera vez con la obra de Max Scheler en una revista alemana publicada por el fundador del movimiento filosófico denominado “la Fenomenología”, es decir por Edmund Husserl, movimiento que partía de la afirmación de la “intencionalidad” de la conciencia, es decir, que lo que llamamos la conciencia no es, como uno tiende a creer, un acto o una serie de actos que ejecuta un sujeto ensimismado, vuelto sobre sí mismo, sino por lo contrario, toda conciencia apunta hacia algo trascendente, es como un movimiento de salir de sí hacia lo otro e, incluso, hacia “el” otro.
Scheler quiso contraponer a la ética de Aristóteles, basada en la idea de que todo ser tiende a alcanzar su fin mayor, cual es la felicidad, y a la ética de Kant, basada en la idea del deber (o del “imperativo categórico”) una ética que se basara en algo previo tanto a los fines como a los deberes, algo más básico, que me parece que era lo que él llamaba “tendencias” del ser humano. Por cierto que afirmaba que Freud basó su teoría psicoanalítica en la idea de que la "tendencia" básica era la sexual, mientras que Marx basó su teoría revolucionaria en que la "tendencia" básica era la de la auto conservación o supervivencia del ser humano.
En otras palabras, había encontrado algo originario, básico, sin lo cual no podía haber ni fines ni bienes, que eran las tendencias y, como vamos a ver, los valores. En efecto, incluso antes de que algo se me manifieste como un deber o como un imperativo, debe haber un horizonte que haga posible esa aparición y ese horizonte, para él, era el de los valores, que se dan en los actos de preferir una cosa a otra. Las preferencias de los seres humanos se basaban en el fondo en una especie de escala, en la cual los valores más altos eran los espirituales y los más bajos eran los valores sensibles. Así explicaba que las cosas que a los seres humanos les parecen dignas de ser perseguidas como fines son cosas que se presentan como superiores a las que se dan por la percepción sensible. Y los valores se dan en una especie de percepción no sensible.
Como se puede observar todo esto me confirmó lo que el maestro Cruz me había dicho de cierto tipo de platonismo en Scheler. Escribí mi ensayo descontento, pero sólo hoy al seguir algunas tendencias de la investigación fenomenológica entendí por qué. En efecto, hoy, muchos años después de mis esfuerzos por entender la acción en la ética de Scheler, gracias a las investigaciones del profesor Klaus Held en Alemania, se ha aclarado que al principio, la ética fenomenológica se presentó como ética de los valores, pero no como una ética de la intencionalidad, que era lo que se esperaba por provenir de Husserl. Pero la teoría de los valores de Scheler no muestra cómo son dados los valores al ser humano en el sentido fenomenológico, es decir, en el sentido de que existe una correlación entre todo lo que “aparece” a la conciencia y su respectivo modo de “aparecer”.
Si los valores salen al encuentro del hombre, es decir, se le aparecen o manifiestan, eso se debe a ciertos actos o ejecuciones de los sujetos a los que se les aparecen y Held pregunta cuáles son esas ejecuciones. Dicha pregunta nos remite, a la esfera de la acción humana, pues ésta se caracteriza porque al que actúa se le “aparecen” (en alemán: del verbo: “erscheinen”, donde se origina la palabra: “erscheinung” o “fenómeno”) como “valiosas” ciertas metas y no otras.
Ahora bien, Held continúa preguntándose qué es lo que hace posible que al que actúa ciertas metas se le muestren como valiosas y afirma que las acciones están conducidas por determinadas aspiraciones o “intenciones prácticas” y son estas intenciones prácticas las ejecuciones que hacen posible que a los seres humanos se le aparezcan lo que llama la gente “valores”. Lo que me hacía falta, pues, para entender qué era la acción para Max Scheler, era un análisis de la intencionalidad práctica.
Luego fueron editadas las cinco conferencias que dictó Husserl en Japón, en los años veinte del siglo pasado, en las cuales se afirma que es propio de la esencia del hombre el que discurra en la forma del esfuerzo o empeño o el afán por alcanzar valores positivos, pues todo empeño negativo o empeño por evitar disvalores como el dolor sólo consiste en un tránsito hacia un nuevo empeño o nuevo esfuerzo para alcanzar valores positivos.
(Fifty years ago it was said that the ethics of Max Scheler was platonizing and distrusted that there could be a theory of action in his main work. Today phenomenological research has overcome this narrow vision)
Si los valores salen al encuentro del hombre, es decir, se le aparecen o manifiestan, eso se debe a ciertos actos o ejecuciones de los sujetos a los que se les aparecen y Held pregunta cuáles son esas ejecuciones. Dicha pregunta nos remite, a la esfera de la acción humana, pues ésta se caracteriza porque al que actúa se le “aparecen” (en alemán: del verbo: “erscheinen”, donde se origina la palabra: “erscheinung” o “fenómeno”) como “valiosas” ciertas metas y no otras.
Ahora bien, Held continúa preguntándose qué es lo que hace posible que al que actúa ciertas metas se le muestren como valiosas y afirma que las acciones están conducidas por determinadas aspiraciones o “intenciones prácticas” y son estas intenciones prácticas las ejecuciones que hacen posible que a los seres humanos se le aparezcan lo que llama la gente “valores”. Lo que me hacía falta, pues, para entender qué era la acción para Max Scheler, era un análisis de la intencionalidad práctica.
Luego fueron editadas las cinco conferencias que dictó Husserl en Japón, en los años veinte del siglo pasado, en las cuales se afirma que es propio de la esencia del hombre el que discurra en la forma del esfuerzo o empeño o el afán por alcanzar valores positivos, pues todo empeño negativo o empeño por evitar disvalores como el dolor sólo consiste en un tránsito hacia un nuevo empeño o nuevo esfuerzo para alcanzar valores positivos.
(Fifty years ago it was said that the ethics of Max Scheler was platonizing and distrusted that there could be a theory of action in his main work. Today phenomenological research has overcome this narrow vision)
Fe de erratas:
ResponderEliminarLa obra de Max Scheler se llama:"Etica Material de los valores" pues iba dirigida contra la ética formal de Kant.
El nombre completo es: Der Formalismus in der Ethik und die Materiale Wertethik (El formalismo en la Ética y la ética material de los valores) expresiones de su intención de mostrar el valor como base de todo imperativo.
EliminarNota posterior. El título entiende por ética material aquella que acepta no sólo los valores morales sino también los sensibles como lo agradable y los vitales como la salud y el bienestar pueden ser motivos de la acción.
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