LA EXISTENCIA COMO PROBLEMA

 

Por Nayib Abdala    

 

A veces la vida humana parece que se convirtiera en un acertijo que hay que adivinar, como pasò con los primeros sabios griegos; por otro lado, la vida interior a veces se convierte en un problema, como en San Agustín, al comienzo de la Edad Media,  y a veces, en fin, la vida se convierte  en una resolución que hay que tomar, como durante de la Segunda Guerra Mundial. Tratemos de ver por què. 

1. San Agustín convierte su vida en un “problema”.

 Si se estuvieran quemando todos los libros del mundo y sòlo pudiera salvarse uno, ¿Cuál salvaría usted? Una vez le preguntaron eso al historiador Arnold Toynbee y respondió que "Las Confesiones" de San Agustín, porque mostraba las vicisitudes de un ser humano que vivió cuando se desmoronaba el mundo en el que había nacido y todavía no se había acabado de formar el nuevo, motivo por el cual carecía de valores que lo orientaran. A veces parece que vivimos en una época parecida.

En efecto, al  final del Imperio Romano y comienzos de la Edad Media, San Agustín, cansado de estar disperso entre el escepticismo que negaba que fuera posible la verdad, y el pesimismo de la secta de los maniqueos, originada en la religión persa, que concebía la historia como el producto de la lucha de dos substancias, el bien y el mal, descubriò que la misma libertad del hombre y  no una substancia era  causa del mal moral y se encaminó en busca de una verdad sólida que le diera, según decía, “descanso” a su inquieto “corazón”. 

Eso lo llevó a escribir en sus “Confesiones” aquella frase inquietante: “Me he convertido en un problema para mí mismo”.  Por eso Charles Taylor inició con él su historia de la tendencia subjetivista en el saber occidental de buscar la verdad en el interior del hombre mismo. 

2. El siglo XX- De Nietzsche a Heidegger: Del problema de la vida al de la existencia.

En el siglo XX,  dos guerras mundiales  interrumpieron las ocupaciones la vida cotidiana de la gente y  vieron desvanecerse en un instante todo lo que le daba sentido a lo que habìan estado haciendo siempre, su trabajo, su forma de vida, sus diversiones.  

A pesar de haber estado seguros de que siempre seguirían siendo las mismas personas con los mismos deseos y aspiraciones, de repente todo comenzó a desmoronarse como un castillo de arena y su vida se  les mostró como un problema, por la posibilidad constante del fracaso, por la finitud de la vida humana,  su vulnerabilidad y la imposibilidad de controlar el azar por medio de la ciencia. La eutanasia y el suicidio, como soluciones rápidas y sin misterios, llegaron a ser utilizados sistemáticamente. Entonces surgieron tendencias que la gente llamaba "existencialistas".  

3. Nietzsche y el origen del pensamiento dionisíaco.

 Según hizo ver por primera vez a fines del siglo XIX , el filólogo Federico Nietzsche en su difícil obra temprana sobre el nacimiento de la tragedia griega, el pensamiento griego se expresaba al principio por medio de sentencias  secretas, sòlo accesibles a unos pocos sabios, parecidas a los de los oráculos, en algunos de los  cuales se afirmaba que la vida podía llegar a ser tan horrible que, para el ser humano mejor hubiera sido no haber nacido. Este secreto revelado en el mismo origen de la cultura griega acababa con la idea del investigador Winckelmann, según la cual dicha cultura se caracterizaba por la “serenidad”, y más bien mostraba que dicha cultura alcanzó a sentir cierto pesimismo profundo.

Es posible que fuera de origen oriental el culto al dios Dioniso, dios  de la danza y del juego, del sueño y de la ebriedad, el cual según Nietzsche fue, junto  con el culto de Apolo, señor de la luz y de la claridad, de las formas y de la proporción, el principio de la creación de la música y de la tragedia griega, la cual representó la vida humana como el enfrentamiento del hombre y el destino. 

Nietzsche, por eso, opuso el modo de pensar trágico que gustaba enfrentarse al  conflicto irresoluble de la vida, al modo de pensar de Sòcrates, quien le parecía querer aplacar todo conflicto mediante un uso sofístico de la razón.

 Luego, el cristianismo se uniría con el racionalismo griego para fundar la civilizaciòn occidental a la que Nietzsche acusó de estar resentida contra los valores de los poderosos y victoriosos griegos y romanos y  de atentar contra los valores vitales.  

4. Heidegger y la pregunta metafísica por la nada.

Por último, en la primera mitad del siglo XX el filósofo Martín Heidegger, en una famosa conferencia titulada: “¿Qué es metafísica?” abordaba entre otros temas el concepto de la angustia y su papel en el cuestionamiento de la existencia humana, en una época en la que se había convertido a la naturaleza y al hombre en meros objetos de la técnica y se habían puesto en cuestión, por el mismo Nietzsche,  los valores que el cristianismo había implantado en la cultura occidental.  Era un texto que replanteaba la pregunta metafísica que en la Edad Moderna había planteado el gran matemático y filósofo Leibniz: “¿Por qué existe algo y no más bien nada?

Si uno busca qué impacto tuvo dicha conferencia en el ámbito universitario latinoamericano, puede encontrar que en la década de los setentas casi simultáneamente en la Universidad Javeriana y en la de Los Andes se la leía y comentaba en dos traducciones diferentes, una por el jesuita Jaime Hoyos Vásquez S. J. (1) y otra por el filósofo español Xavier Zubiri, utilizada por el maestro Danilo Cruz Vélez, quien aconsejaba a los estudiantes, además,  leer la interpretación del  pensador italiano Enzo Pací de dicha conferencia, publicada junto con la obra (2)

  Ahora bien, según ambos maestros, el texto de Heidegger es muy importante, porque muestra que el ser humano primordialmente anda disperso o distraído en la existencia diaria, ocupándose de las cosas del mundo o, dicho  en el lenguaje metafísico, “disperso entre los entes”, pero olvidado del “ser”, es decir de lo que da sentido a esos entes dispersos y al mismo ser humano.. 

Ahora bien, cuando alcanza a dejar a un lado su modo de ser "impropio", es decir, el que vive disperso en múltiples actividades e inmerso en  el mundo cotidiano de la habladuría ( hoy diríamos; de las "fake news" o falsas noticias de las redes) , ese ser humano, si escucha una especie de llamada silenciosa que le hace la conciencia para que asuma su ser con responsabilidad y deje de guiarse por la moda y las propagandas e ideologías de los "Media",  puede asumir su modo de ser "propio", es decir,  ser capaz de comprender su vida, no parcialmente, sino  por completo, como una totalidad o  como un proceso que tiene un comienzo y se dirige a un final, y por eso puede sentir que su su ser se le impone  no como un dato, ni como un objeto presente que puede ser objeto de la percepción, sino como una tarea pendiente o un compromiso que tiene que cumplir. 

Ademàs,  mientras estaba disperso en múltiples ocupaciones se comportaba como todos se comportan, era “uno” más del montón. En el fondo ese estado de distracción o dispersión  a veces lo buscaba expresamente para no hacer caso  de la llamada de la  conciencia para que tuviera siempre a la vista, no sòlo su principio, sino tambièn su fin, la muerte como una de sus posibilidades, y ciertamente, la más importante.

Heidegger muestra que eso sólo lo puede lograr, no con la ciencia ni con la metafísica tradicional sino con  una experiencia de un nuevo tipo, Esa experiencia sòlo se la puede proporcionar si llega a ser estremecido por el "temple de ánimo" de la angustia, la cual le hace ver que tiene la totalidad de su vida por delante y tiene que asumirla. 

En efecto, a diferencia del sentimiento del temor que tiene un motivo que se puede determinar, como la amenaza del robo, del asesinato, de la tormenta o de la enfermedad, la angustia es el estado desquiciado de la persona que no encuentra sentido a nada, la cual a veces se dice que se angustia "por nada", por lo cual Heidegger se ocupa de la "nada" como una noción importante, no sòlo como resultado de la negación de todo, sino como lo sentido en un estado de ánimo que ha perdido todo "aliciente", toda esperanza de que lo que hace sirva para algo en la vida 

Ahora bien, decía el padre Hoyos Vásquez, que a él le interesaba mostrar a los estudiantes de ciencia que la conferencia es un llamado al científico para que no ande disperso en múltiples cuestiones sin poner atención a su propio ser como científico, llamado que  usualmente no se presenta, sino sòlo cuando su vida es estremecida por conmociones y catástrofes que lo hacen quedar solo consigo mismo y se enfrenta a una situación que no quiere afrontar. 

Así que a Hoyos Vásquez le interesaba mostrarle al científico que hay otras experiencias además de las científicas, las que lo preparaban para asumir una nueva actitud, más responsable frente al nihilismo de la época, es decir, la tendencia a ver el mundo como objeto neutro, sin relación con los valores. En suma, se planteaba la necesidad de ver al científico no sólo en relación con su objeto particular sino también en su relación con el mundo y consigo mismo.

En el caso de la interpretación de Danilo Cruz Vélez, también la conferencia es un intento de profundizar en la relación  entre la existencia y el arte, la ciencia y la religión, pero, además, subraya que Heidegger señala la importancia del tiempo para comprender la existencia. Así, antes, desde el punto de vista lógico, el tiempo era considerado un esquema que hay que suponer que tiene todo sujeto del conocimiento para ordenar las percepciones y los fenómenos que se suceden unos a otros. 

Pero ahora, desde el punto de vista existencialista (aunque Heidegger rechazaba con razón que se lo clasificara dentro de este grupo), el tiempo no es una función del conocimiento racional, algo cuantitativo, sino un tiempo cualitativo, y por eso lo importante es cómo se comporta con respecto a su pasado una persona que se ha vuelto atenta a lo que viene,  pendiente de un  futuro en el cual tiene que resolver su relación con su pasado y su presente. 

Pues según Heidegger, el futuro es el momento determinante del tiempo para el ser humano cuando la conciencia lo llama a tomar una "resolución" de asumir la dirección de su vida, lo que lo conduciría a un modo de vida "propio", diferente de la existencia banal de la vida pública. 

En últimas la conferencia subraya que, a diferencia de la piedra, del árbol y de la máquina, como el ser humano es un conjunto de posibilidades de las cuales la situación fáctica en la cual se encuentra lo urge a elegir una, él, en cada nueva situación, contempla su pasado y su presente desde su futuro, al que está vinculado porque su ser es un “tener-que ser”, una tarea pendiente bajo unas condiciones no creadas por él, y sólo si se compromete a cumplirla se llenan de sentido su presente y su pasado.

En conclusión, aunque el saber trágico de los griegos ya alcanzó a alertar acerca de lo horrible que puede ser la vida humana y San Agustín había hecho tomar conciencia de que la vida del ser humano puede convertirse en un problema para él mismo, sólo con Heidegger se completa la visión de la existencia como un resuelto aceptar la situación en que se encuentra el ser humano en determinado momento del tiempo, en el cual el ser que le da sentido a todo se hace presente de un modo tal que muestra al ser humano la finitud de su existencia, y su carácter de resultado de un compromiso que tuvo que asumir para hacer frente a su situación que le adviene desde su futuro en medio de los nubarrones de la nada.  


(1(1),Jaime Hoyos Vásquez S.J: El “Qué es metafísica” de Martín Heidegger. Traducción parcial y comentario. Bogotá. Universitas Philosophica. Nª 7.  Diciembre 1986. Año 4

(2(2) Enzo Pací. Introducción a Martin Heidegger. ¿Qué es Metafísica? Traducción de Xavier Zubiri. Ediciones Siglo Veinte. Bs. Aires    

 

(To understand the global difficulties of the present moment, it is necessary to recognize the importance of the concept of human existence as a commitment of each human being to the future of his own existence.)

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