EL PERDÓN COMO APERTURA AL OTRO, (AL DIFERENTE Y AL ENEMIGO).
Por Nayib Abdala
En medio de lo que todos llaman el recomienzo del proceso de paz, mientras unos saludan con beneplácito la esperanza de una nueva fraternidad, otros recuerdan a los muertos que han pagado con su vida el odio que su gesto pacífico provocó entre amigos y enemigos; por eso vale la pena comentar obras recientes que aspiran a dejar abierto un sendero para la renovación de la vida en común.
Los gestos que convierten a antiguos combatientes en ciudadanos reconciliados, son algunos de los temas que estudiosos europeos brillantes del poema griego La Ilíada como Rachel Bespaloff, (quien destacó los sufrimientos, pero también el valor de la mujer en el poema), y Simone Weil, (quien lo calificó como el "poema de la fuerza", es decir, de todo lo que precipita al ser humano en lo que llamaba la "desgracia" (en francés, "Malheur"), estado de aquel que todos desprecian y de los que son como muertos en vida); pero también los estudiosos latinoamericanos del poema de Homero lo han incluido en sus reflexiones sobre la violencia y la paz, como vamos a tratar de mostrar al comentar un libro que fue recientemente tema de discusión en el programa de Filosofía de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Cartagena, a saber, el libro del investigador Oscar Mauricio Donato “SOLO EN LA OSCURIDAD SE VEN LAS ESTRELLAS”, (Universidad Libre, Edit. Tirant humanidades, Bogotá, D.C., 2022)
Doctor en Ciencias Sociales e investigador del tema de la Universidad Libre, logra sostener con argumentos serios su nueva visión del mundo y del significado político de lo que llama “Tres enseñanzas griegas sobre el perdón (en el poema La Ilíada), la reconciliación (en el poema La Odisea) y la paz (en la comedia “Lisístrata” de Aristófanes).
Nos limitaremos en este primer artículo al tema de La Ilíada, que sorprende por proponerse superar los puntos de vista de las famosas escritoras Hannah Arendt y Martha Nussbaum, quienes niegan que se pueda dar una noción o un concepto de perdón en una obra de tradición no cristiana como La Ilíada
Precisamente aquí entramos en materia con el autor, cuando distingue una noción ética de perdón de una noción estética. Y me inclino a pensar que el autor ve estos dos enfoques del perdón no como dos temas separados sino como dos escalones diferentes en la forma de enfocar el tema casi como en el pensador romántico Kierkegaard se puede ver que el ser humano pasa por tres estadios, el estético, en el cual está en juego su búsqueda prioritaria de su bienestar o placer , pero luego, una situación límite le puede hacer cambiar el curso de su vida y conducirlo a un estadio ético al preguntarse por su deber y, por último, un estremecimiento de angustia puede llevarlo a un estadio religioso, al considerar su ser en relación con Dios.
Nada de estos escalonamientos se dan en la obra que comentamos, sino que se parte de la idea de justicia, cuya falta ocasiona la llamada “cólera” de Aquiles, pero ésta ahora es enfocada diferentemente de la forma usual que le concede importancia por la gran cantidad de muertos que ocasionó el retiro de Aquiles de la contienda. En cambio, para el autor, el problema no es el número de los muertos, pues son algo asumido por la ética heroica de Homero, sino el dejar los cuerpos insepultos, pues es un atentado contra la piedad, virtud esta de origen sagrado que toca los límites religiosos de aquellas culturas.
Esta diferenciación se tornará cada vez más importante, a medida que el autor nos lleve a considerar la culminación del poema en la realmente impresionante escena final en la que el anciano rey de Troya, Príamo, para recuperar el cadáver de su hijo, degradado y sometido al escarnio público, convertido en pasto de las fieras, se arrastre hasta abrazar como suplicante las rodillas del que lo mató, es decir, del feroz guerrero Aquiles, momento en el que el autor observa una "transferencia de roles" (el anciano Príamo le recuerda la imagen de su padre al implacable guerrero) y de imágenes poéticas que el autor con razón interpreta como la aparición del perdón en el modo estético.
En esta forma, pone en discusión las tesis que niegan la posibilidad del perdón en la ética griega. Para diferenciarlo del perdón de que hablan desde la política Arendt y Nussbaum, el autor habla del perdón como “apertura originaria al lugar del otro”, como subrayando que se refiere a la raíz de lo que nos une a pesar de las diferencias, vista gracias al poder creativo del arte.
Si ahora me permito trasladarme a los relatos sobre las prácticas del para-militarismo en América Latina y el Caribe, este comentario pienso que motiva a recordar las sangrientas versiones que relatan que en algunos pueblos los agresores no sólo dejaban insepultos los cuerpos de los vencidos, sino que también "jugaban al fútbol" con sus cabezas cercenadas delante de una comunidad obligada a observar los “partidos”
Lo que sorprende cuando nos preguntamos cómo se puede comparar la noción de espacio público de Arendt, con la noción de lo común en una sociedad heroica, es que la comparación obliga a superar la común comprensión del espacio público como lo que no tiene relación con lo que proporciona bienestar individual o social, sino como una esfera únicamente dedicada a la representación de los sujetos en su interacción política por medio de instituciones. Ahora bien, justamente con una nueva interpretación de lo común, encontramos que el autor llama la atención a la constante diferenciación en el poema entre lo público y lo privado, pero con imágenes no estrictamente públicas.
Aquiles, en efecto, se refiere en cierto modo a problemas comunes cuando reprocha a Agamenón la forma del reparto de lo adquirido en los pillajes. Pues por tratarse de bienes adquiridos por la comunidad el autor observa en casos como éste formas elementales de representación del espacio público.
Existe, además, el problema ético del honor (en griego: “timé”). Es lo que le ofrece Ulises a Aquiles para convencerlo de que vuelva con la comunidad. Por cierto, le parece mal traducida la palabra “timé” por “respeto", pues se trata de un grado alto de excelencia humana hasta el punto de que es reconocido por los dioses. El autor cita ciertos estudios de Redfield que subrayan que cuando Agamenón llena de ofertas de bienes a Aquiles para que vuelva a la lucha, carece de un criterio apropiado para el asunto, porque ignora que Aquiles no busca sólo riquezas, sino también honor y gloria.
El autor sostiene que para comprender el concepto de honor en Aquiles es necesario comprender el concepto de honor de Héctor, del que habla Aristóteles en su obra “Poética” (V, 143ª). A él lo distingue la grandeza como padre y esposo y como ciudadano que actúa por la comunidad, lo cual permite ver la piedad en contraste con los actos de impiedad de Aquiles, quien al final, sin embargo, según el autor, parece que al guardar la espada representa un acto de perdón que lo eleva cerca del puesto de las divinidades.
En suma, contra Arendt y Nussbaum se quiere ver en la escena comentada una representación del perdón, una representación plástica, es decir, por medio de imágenes o "estética" ( de la palabra griega ("aisthesis", que alude a las sensaciones que produce la obra de arte). Y se trata de las imágenes de un acontecimiento privado en la tienda de Aquiles, el cual muestra cómo dos héroes se abren cada uno a la presencia del otro, prefigurando una forma del perdón, a diferencia del acontecimiento público de la reconciliación que muestra La Odisea que busca la paz entre los depredadores de los bienes de Ulises y el resto de la población, indagando por la refundación de la comunidad política a partir de una nueva idea de justicia, mientras que Aristófanes sirve de fundamento para mostrar que los pseudo intelectuales quieren la paz sin renunciar a los errores que causan el conflicto.
Libro extraordinario, en esta primera parte hemos querido subrayar los desafíos que plantea para el que quiera leerlo sin remover y cambiar su comprensión previa de la obra.
( A new commentary on the concept of forgiveness in Homers Iliad that interptrets it by questioning famous vision such as those of Arendt and Nussbaum)
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