DEPRESIÓN Y CREATIVIDAD
Por Nayib Abdala Ripoll
El año pasado hubo, en el mismo Caribe escandaloso caracterizado por la bulla de la maledicencia y la calumnia asesinas, un silencio aplastante sobre una serie de delitos en el límite entre lo normal y lo patológico, mostrados por una película que comienza con varias espectaculares escenas desde el muelle de una bella ciudad amurallada vista en todo su esplendor, antes de la llegada de un maltrecho barco procedente de Honduras con un cargamento muy especial, pues se trataba de niños de entre 3 y 15 o más años que, según sabemos después, la llamada “trata de personas” usualmente trastea de un muelle internacional a otro bajo un silencio social y oficial intrigante.
Y los puertos entre los que se trafica gozan en la película de un silencio cómplice que permite trasladar a los niños de los barcos a camiones con falsos avisos de empresas comerciales fantasmas, desde el puerto a ciudades del interior y de ahí a las tierras de nadie de las selvas donde el mandato del Estado es superado por el de líderes o guerrilleros o paramilitares pedófilos.
En esas selvas reinan fuerzas oscuras que trasladan a sus víctimas de una hacienda o lupanar a otro, sin ninguna supervisión por parte del Estado, pues gozan de tal tipo de invisibilidad que los delitos ocultos sólo se suelen descubrir en casos como el de la película, por la intervención de vigilantes norteamericanos del comercio marítimo ilegal.
Pues los agentes del gran país de Abraham Lincoln, despues de enterarse del secuestro de dos hermanos traídos de Honduras, un niño de cerca de 5 años y una niña de cerca de 10, capturan primero a un pedófilo adulto mayor que llevaba al ñiño en una camioneta lujosa por la carretera de Mexico a Estados Unidos y luego, tras seguir el rastro de la niña, se disfrazan de miembros de un organismo internacional contra las virosis y logran entrar al campamento guerrillero donde como esclavos, muchos niños eran puestos a trabajar en la producción de la coca. Allí liberan a la niña no sin antes haber tenido que liquidar al peligroso capo pedófilo que la había convertido, sin ningún reato de conciencia, en su "compañera".
De tal manera que la película merece ser estudiada y apreciada por presentar, entre otros, este caso terrible de los dos hermanos hondureños, secuestrados cuando ella estaba en el plan de aprender a tocar un instrumento musical. La película muestra entonces la forma como los dos hermanos, a pesar de la depresión ocasionada por su secuestro, se esfuerzan por mantener escasos pero fuertes vínculos que podrian tomarse como testimonios de que hay momentos de la vida en que amarse a sí mismo es al mismo tiempo amar al otro.
La película extraordinariamente bien planificada comienza y termina en un mismo lugar y con una escena similar que intencionalmente o no muestra un atentado contra la creatividad infantil: Al inicio, en efecto, cuando, en una casa pobre de Honduras, la niña, antes de su secuestro, está empezando a tocar un instrumento musical de percusión y una dama de modales extravagantes la invita a una supuesta excursión con otros niños hábilmente engañados, y al final, la película vuelve sobre la situación inicial de partida, cuando, de nuevo en su casa, ella vuelve a sus clases de música de percusión, ya rescatada de la prisión de las selvas infernales.
El arte cinematográfico aterriza para mostrar una horrible realidad que se esconde detrás de esas enormes melancólicas casas coloniales de los centros históricos de las ciudades del Caribe y de las Antillas, que por dentro parecen hoteles de 5 estrellas, donde se planifican delitos grandes como los de las viejas ciudades italianas que llevaban las mafias en sus entrañas.
Allí se muestra de qué manera "ilustres" damas como las que desde el siglo pasado en las novelas de los caucheros del río Amazonas, la gente llamaba “Madame”, organizaban las fiestas para el encuentro de los pedófilos ricos con sus niñas pobres, cautivas o nativas, hoy secuestradas por la llamada “trata de personas” (1).
La sabiduría del arte cinematográfico se esfuerza por mostrar en esta gran película el cambio de actitud de la niña cuando, ya recuperada por el paso del tiempo, los cuidados médicos y el retorno al amor del hogar familiar, comienza a interpretar de nuevo el instrumento musical, pero con tal calidad que al espectador le parece que lo hace acompañada de la alegría de otro canto original dedicado a la libertad que los creadores de la película ponen en boca de un coro de niños que suena como una pieza musical nunca antes oída, por tratarse de una melodía tocada para hacer borrón y cuenta nueva, como un gran canto al amor por si mismos que manifestaron los niños, para hablar con los estudiosos de los afectos en Freud y en Spinoza (2).
En efecto, se trata en esta pelicula no sólo de la alegría que produce la experiencia de recobrar la libertad en edades tempranas, sino también, de la alegría del amor de sí mismo, entendido como la gran "potencialidad" de las que el filósofo Spinoza llama "pasiones alegres", (en contraste con las "pasiones tristes"), que permiten que cada ser busque siempre ser más y evite lo que lo amenaza).
(1) En los pasajes de ciudades turísticas del Caribe se notaban no hace mucho tiempo denuncias constantes de fiestas non sanctas con menores en islotes de zonas apartadas de las ciudades.
(2) Ver en la red el artículo de León Fahri Neto: “E os otros? Narcisismo em Freud y Spinoza”.
(Cinema transforms the beautiful beaches of the Caribbean into paradises for pedophiles)
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