Sobre la aspiración o el esfuerzo
Por Nayib Abdala octubre de 2025
Hoy es muy común creer comportarse de un modo correcto y, al mismo tiempo, obedecer, por ejemplo, a un grupo político que dice basarse en los estatutos de un partido cuando obligan a votar a favor de una propuesta de una asamblea constituyente o en general de una reforma de las leyes de un país y al mismo tiempo se promete y se espera un beneficio para uno o varios grupos; sin embargo, constantemente partes importantes de la opinión pública rechazan con razón esas propuestas como algo inmoral o impolítico, esto último cuando se prometen beneficios al votante, a sabiendas de que la propuesta atenta contra una constitución o una costumbre que en el país se considera respaldada por la constitución.
En la filosofía moral después de la Revolución Francesa hubo reacciones contra ese tipo de propuestas de acción, con el argumento de que podían contener una trampa, un señuelo para engañar a las masas. El filósofo manuel Kant llamó a ese tipo de propuestas "imperativos hipotéticos", es decir mandamientos de orden moral que prometían un bien si se cumplía una hipotesis o condición. Era la época del individualismo.El se opuso a considerar como moral todo imperativo que ordenara algo como moral para cumplirlo si se quería obtener un beneficio y por eso rechazó como inmorales todo mandato ordenado como condición para obtener mun beneficio. Así su moral se convirtio en moral formal y no material, pues evitaba todo contenido o materia que sirviera de "carnada" para pescar en los mares revueltos de la política y de las costumbres. Pero no tardaron en levantarse contra bla etica formal de Kant intentos de éticas materiales, es decir que sost6enían que se podía aspirar a algunos bienes mediante la acción moral. .
Aunque entonces no se estudiaba la obra del discípulo de Husserl, Max Scheler, dediqué con mucho trabajo mi tesis al tema de la acción en la ética de Scheler, aprovechando la posibilidad de consultar la edición original en alemán de los dos volúmenes de la "Etica material de los valores", gracias a que la Facultad me permitió seguir no sólo los cuatro semestres obligatorios de alemán, sino también dos más de alemán avanzado.
Entonces me pareció que Scheler
entró a la Etica Material de los Valores en discusión con la Etica formal de
Kant solamente, y me preguntaba por qué, habiendo sido alumno muy apreciado de Husserl, comenzaba su ética por el tema de los valores y
no por el tema de la conciencia intencional de Husserl, es decir, por su convicción de que toda conciencia es conciencia de algo, está referida a la realidad y no a su interiorridad, es decir que la conciencia tiene una estructura que consiste en estar dirigida a algún objeto, como su meta, sin llegar a la cual sus temas no alcanzan su claridad y su verdad.
Muchos años después encontré en la red una explicación de Heidegger de la ética de Husserl y de Scheler, a la cual juzgaba que le había faltado una concepción de lo que llamaban entonces la "aspiración", pues los valores según él sólo se podían explicar como producto de las aspiraciones del ser humano, todo valor es resultado de un aspirar a él, de un esfuerzo por alcanzarlo, de un empeño en lograr que se haga presente, pues el sujeto humano no sólo piensa y conoce, sino también es un conjunto de aspiraciones que persiguen valores, así como toda conciencia es conciencia de algo. Entonces me di cuenta de que yo había estado leyendo apartes de los dos volúmenes de la traducción de la ética de Scheler sin partir de la importancia que juega el concepto de aspiración, pues esto lo comprendí cuando leí la traducción que había hecho Guillermo Hoyos del artículo que sobre el tema había escrito Husserl para la revista japonesa Kaizo.
En consecuencia, sólo hoy gracias a la aparición reciente de las lecciones de Ética dictadas por Husserl entre 1920 y 1924, he podido comenzar a comprender por qué Scheler se dedicó directamente a la ética de los valores en vez de entrar por los conceptos de fenómeno, vivencia intencional, aspiración y sentido, más fundamentales para entender la relación entre fenomenología y ética.
En esa primera obra central de Scheler, sin embargo, se enseña al lector el acceso a algunos temas que se suelen pasar por alto en el estudio de la ética.
1. En
primer lugar, el contacto con la Etica de Scheler lleva a comprender mejor la
disputa con la ética trascendental de Kant, pues Scheler opone el vacío del
formalismo de Kant presente en su principio de que lo que debe motivar al que
quiere decidir una acción entre otras es, fundamentalmente la valoración de la acción humana no sólo o no tanto por los beneficios o los resultados que se proponga, sino como ya señaló Kant, por el espíritu con que fue realizada y porque la acción, independientemente de lo que se proponga o realice es apreciada como formalmente
correcta, por estar acorde con la legalidad y poir su legitimidad, lo que a veces se parece a un querer actuar no por un bien o un fin concretos, sino porque la acción aparece al sujeto como correcta en sí misma.
2. Eso
quiere decir que la nueva ética que va a fundar Scheler, aunque pretenda el
mismo tipo de corrección que exige Kant, evitará que el móvil de la acción sea
alcanzar un bien o un fin concretos, es decir, empíricos, y más bien serán concebidas como acciones que tienden a un bien a priori, pues existe un orden de valores trascendente, no empíricos, que serían ahora llamados la “materia” de
la acción”, por contraste con la forma de la misma. Así que la ética de Scheler no es formal sino material, y su materia no es empírica sino aprioori porque existe un ordenamiento a priori de los valores. En esta forma se supera el formalismo ético de Kant, que le parecía a Scheler vacío, por su tendencia a centrar el bien en la buena intención con la que se realice la acción solamente, sin tener en cuenta los beneficios concretos que mueven al ser humano a llevarla a cabo.
3. Es indudable que esto aleja más la ética de la vida humana, de la acción
concreta, pues la ética se convierte así en una ética de los valores, y no en una ética de los bienes o en una ética de los fines , como ya se habían venido dando desde cuando Platón señaló que el bien es la meta que persigue el ser humano por excelencia que tiene las virtudes de la prudencia, de la fortaleza y de la valentía, correspondientes a las tres grandes clases de excelencias o virtudes de que son capaces los seres humanos, como luego se fue imponiendo como teoría ética por la influencia de Platón y Aristóteles en la Antigüedad y en la Edad Media.
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