NUEVA IMAGEN DEL PERTURBADOR DEL ORDEN SOCIAL. Sobre el libro: “Puer Robustus”, de Dieter Thomä


Por Nayib Abdala Ripoll  

1ª Parte: De Hobbes y  Rousseau a  Diderot.

Bandas de violentos armados se apoderan de los barrios y calles de algunos países de América Latina, en la  supuesta época del "postconflicto" o de superación pacífica de la violencia, y la filosofía europea  se acaba de hacer presente  con un estudio serio del desorden social o, mejor,  de los “perturbadores de la paz” en la era moderna. 
Para el autor, Dieter Thomä, lo que llama: "el perturbador del orden social" es una figura que  Hobbes y Rousseau comenzaron a tratar como alguien que suponen en un “estado de naturaleza” o como un niño grande (en latin "puer robustus") concebido por Hobbes como malo y por Rousseau como bueno, que da origen a la sociedad cuando atraviesa la frontera que separa al estado de naturaleza del estado político por medio de un "contrato social". 

Ahora bien, el profesor alemán Dieter Thomä, en su libro: “Puer Robustus. Una filosofía del perturbador”, (1) prefiere enfocarla no como una frontera, pues no es de tipo espacial, sino temporal, y al "salvaje", no como un un sujeto ya adulto y desarrollado, sino  como alguien que está creciendo, como un niño que parece grande, pero que "todavía no está listo" y por lo tanto se encuentra en un lugar que ya no es la naturaleza, pero todavía no es la sociedad política, situado en lo que llama el “umbral”, un borde no espacial, sino temporal.

Es  un  umbral  que sirve para caracterizar a personajes indecisos, que a veces están con el bien, a veces con el mal, sin hogar ni familia, sin patria ni sitio fijo, paseantes solitarios de las ciudades, parecidos a los pícaros de las novelas picarescas, pero ahora más urbanos, artistas o músicos  como el "sobrino" de un gran músico que aparece en la  novela “El Sobrino de Rameau”  del crítico de arte Dennis Diderot. 

 En todo caso ese lugar es para el autor  diferente de una frontera, pues en ella por definición, la diferencia del interior  y del exterior depende de la ubicación del observador, ya que lo que para uno es su puesto, para el otro es el lugar de un extraño o extranjero. Para uno es el lugar que lo identifica, y desde allí ve al otro como el extranjero, el sin identidad. 
Ahora bien, es mérito del libro mostrar que el “umbral” de la filosofía política  y  aquel perturbador o "Niño grande” (“Puer Robustus” en latín) han sido concebidos de acuerdo con las variaciones de la filosofía política moderna, de modo diferente por Tocqueville, Stuart Mill, Víctor Hugo, Federico Schiller, Hegel, Carlos Marx , Federico Engels, Schmitt y  Strauss, y han sufrido una serie de variaciones que muestran, pasando de  Europa al Asia de Mao Tse Tung  una rica evolución sin reflexionar en la cual no podemos, según el autor,  comprender el presente, pues el libro aterriza en el estudio de los populismos que nos ahogan hoy, incluido el del inefable niño grande, Trump, en Estados Unidos,  como veremos en la segunda parte de este comentario. 
En esta primera parte queremos pensar en el desplazamiento que ha provocado de la atención usual a Hobbes y Rousseau al estudio pormenorizado de la novela de Dennis Diderot, lo que parece que le ha valido ser criticado por los que creen que esa forma de reflexionar sobre filosofía politica haciendo uso de resultsdos de la literatura no es muy científica.

El autor piensa, pues, a diferencia de la filosofía política oficial, que no sólo Hobbes y Rousseau, autores de temas políticos, sino también Dennis Diderot, gran redactor de la Enciclopedia, crítico de arte y autor literario,  es importante para comprender las perturbaciones actuales del orden social y para probarlo examina sus artículos en la Enciclopedia. Sin embargo, pone en duda los conceptos tradicionales  que incluyen a Diderot como miembro de  la Ilustración, al observar que en Diderot no hay una idea de un  progreso continuo ni del predominio final del bien en la historia, sino un constante enfrentamiento entre el bien y el mal; entre la comodidad debida al progreso técnico y sus consecuencias a veces indeseables  en la humanidad.

Sin embargo, en la "Enciclopedia" Diderot ve con buenos ojos una serie de avances pequeños y paulatinos  de la humanidad, y una política de los pasos pequeños, lo que lo acerca a Hobbes; y aunque es escéptico, cree en un avance hacia un equilibrio de bienes y males. Le parece ingeniosa la definición del malvado por Hobbes como un niño grande (en latín: “Puer Robustus”), expresión que tomó de las sátiras del poeta Horacio). 

Como el materialista y naturalista Helvetius  criticó a Rousseau alegando que  del hecho de que el hombre sea sociable no  se puede deducir que sea bueno, (pues decía, irónicamente, que también los lobos eran "sociables" pero no por eso eran "buenos"), Diderot crea una nueva figura del “Puer Robustus” en su obra: “El sobrino de Rameau” y allí en vez de concebir al sujeto natural que se va a convertir en sujeto social mediante el contrato social como un individuo definitivamente   bueno o malo, observa que en realidad los individuos que están en el umbral  hay que suponer que son o gregarios o  solitarios, sin hogar o sin patria, que pueden acudir, como el personaje de la novela "el sobrino de Rameau", a cualquier truco para ser aceptados por la sociedad y por tanto, que pueden estar dispuestos, con el fin de ser aceptados socialmente, a asumir como comediantes  el papel de bueno o  de malo, según las circunstancias como un actor de teatro. 

Así llega a decir que para Diderot hay en el hombre, como en el sobrino de Rameau, una mezcla de sentido común y de insensatez; el hombre es para él un “Sileno”, es decir, como la figura mitológica, mitad hombre y mitad animal. Al sobrino de Rameau, además, le gusta disfrazarse, le gustan las máscaras, y de él dice Diderot que “nada se asemeja menos a él que él mismo” (p. 133)

En síntesis,  para el autor, el perturbador ha sido concebido  (1) con Hobbes, como un individuo que está ya perfectamente desarrollado antes de entrar al contrato social, el cual tiene sus propios intereses diferentes de los del Estado y puede convertirse por eso en un “perturbador egocéntrico” o (2), con Rousseau, como un ser no malvado como el de Hobbes, sino bueno que por su capacidad de auto legislarse puede convertirse en el que propone un orden nuevo ( “perturbador nomocèntrico) o (3) con Dennis Diderot como  un individuo como el de su novela dialogada: “El sobrino de Rameau", un ser imperfecto, todavía en formación, que no se sabe para dónde va (“perturbador excéntrico”).

¿Por qué cree que para entender mejor cómo se originan las perturbaciones del orden es preferible partir del concepto de “umbral” que del de “frontera”?  
Hay cierto tipo de filosofía política que parte de una falsa oposición entre alteridad e identidad y piensa que lo que no pertenece a la identidad, procede sólo de lo que está distante en el espacio, mientras que por el contrario, el autor quiere mostrar que, a partir de Hobbes, en los tiempos modernos, cuando se concibe que los órdenes políticos dependen de la iniciativa de los ciudadanos,  lo extraño, lo otro de la identidad no procede sólo de lo distante espacialmente, del otro lado de la frontera, sino también de lo distante en el  tiempo, es decir,   del crecimiento biográfico de los que un día pueden convertirse en ciudadanos y que se hallan por eso en una especie de umbral. 

Un "umbral" no separa tan drásticamente al supuesto niño grande o "Puer Robustus" del orden político y social, sino que se trata de una especie de zona de bajo perfil, de permeabilidad variable y más adaptable para negociaciones que una frontera. No sé por qué al leer esta parte se me presentó el caso de los jóvenes pandilleros que azotan las calles de algunos países de América Latina.

Produce cierto orgullo y admiración patriótica constatar que Colombia recibió sin violencia ni exclusivismos, con naturalidad, a los ciudadanos venezolanos en el exilio que pasaron la frontera obligados por la terrible situación de su país. 
¡Qué diferencia con el viejo mundo donde han nacido fundamentalismos políticos como protesta por la presencia de inmigrantes!. Al leer el libro de Thomä se aprende que hoy se tiende a creer que los más peligrosos para el orden social son los que vienen de más allá de la frontera, los extranjeros  del flujo migratorio propio del mundo globalizado, y se ignora que existe también una “migración interna”  y que  hay que atender primero a los que están en el "umbral" (sus propios hijos que pueden llegar en el futuro y de los que algunos descontentos  podrían alegar: "¡Yo no los he criado"). 

Hay que señalar también que hay otra posición diferente de la que adoptan Hobbes y Rousseau para explicar la formación de la sociedad política, pues a diferencia de estos dos autores, otro gran pensador social, Helvetius, no parte de considerar solamente si el que va a entrar a la sociedad actúa buscando el bien social o sus propios intereses, es decir, no parte de considerar exclusivamente las intenciones de los sujetos,  sino que también de las circunstancias sociales que los determinan a actuar de un modo violento e irracional o pacifico o, de otra forma. 
Así que Helvetius tampoco cree que los individuos transfieren sus derechos al Estado por medio del contrato social, pues no son actores autónomos, sino puras reacciones corporales. También Marx y Engels creen que, si son las circunstancias las que determinan al hombre, para transformar al hombre hay que transformar sus circunstancias. (pp. 120-121) 

(1 Dieter Thomä. "Puer Robustus". Una filosofía del perturbador social. Barcelona, Editorial Herder, 2018

(In the book: Puer Robustus By Dieter Thomä, we find not only  a philosophical theory of the evolution  of  social disorder, but also a typology of the disturbers.  In this first part of our commentary we sought to understand the use of the concept of "threshold", based in the novel  "Rameau s  Nephew"  by Diderot,  as central to the author's theory   )

Comentarios

  1. Fe de erratas:
    Presento excusas porque el párrafo final que es una repetición del párrafo séptimo debí suprimirlo. Mientras se arregla el error pido al lector que se abstenga de leerlo. Gracias

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  2. Fue eliminado el último párrafo por ser una repetición del séptimo. Agradecemos al lector su paciencia .

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