DEL “MILAGRO” SPINOZA AL “ENIGMA” SPINOZA



Por Nayib Abdala Ripoll

Nos proponemos comentar brevemente en este y en un próximo artículo la importancia de dos obras recientes sobre el filósofo del siglo XVII, Baruch Spinoza, el libro de Frederic Lenoir, El Milagro Spinoza (1) y el de Irvin D. Yalon, El Enigma Spinoza (2), debido a que nos parecen importantes para entender las intolerantes “polarizaciones” de las actuales opiniones políticas fundamentalistas en algunos países de América Latina.

Además, si el lector busca alguna vez una obra que invite a vivir con alegría, aun en medio de las mayores dificultades y sufrimientos, encontrará un gran aliento para seguir adelante en la obra de Spinoza, este descendiente de una familia judía que escapó de la Inquisición española buscando la tolerancia de Holanda para poder desarrollar un trabajo científico.

Esto lo reconocen de distinta forma, ambos autores. Pues precisamente lo que Lenoir llama el “milagro Spinoza” es, entre otras cosas, el hecho que aquel personaje perseguido y expulsado por su propia comunidad judía que lo acusaba de ateísmo y de herejía y lo condenó a la soledad y al aislamiento, haya desarrollado una obra extraordinaria que enseña a vivir feliz, rechazando el resentimiento, el odio y la rabia, en la religión y en la política.

El psiquiatra y psicoanalista Yalom, por su lado, ha escrito una novela que es una obra del arte de la indagación de  la vida interior tanto de Spinoza, como la de un curioso admirador suyo, el neurótico  Alfred Rosenberg,  gran ideólogo del partido nacionalsocialista alemán que predicaba la aniquilación de los judíos, pero que paradójicamente buscaba todo dato sobre el judío  Spinoza que pudiera encontrar durante sus excursiones por los museos holandeses en busca de obras de arte valiosas para aumentar los tesoros de los nazis.

Rosenberg, en efecto, parecía tener una carpeta dedicada a lo que llamaba “el enigma Spinoza”, pues se dio cuenta que Spinoza no era cualquier judío, sino uno a quien nadie menos que el poeta Goethe, del siglo XVIII,  el padre de la literatura moderna alemana, elogiaba en su autobiografía, como aquel autor cuya vida sencilla y austera y cuya idea de la unidad y la conexión de todas las partes de la naturaleza lo conmovieron profundamente y modificaron su forma de relacionarse con la naturaleza. 

Ahora bien, justamente Rosenberg en sus escritos ponía como ejemplo de la grandeza de la raza blanca alemana a Goethe, y como oficialmente llevaba a cabo operaciones para arrojar a los judíos de Alemania, toda su vida buscó descifrar el enigma que para él significaba la suprema valoración de Spinoza por Goethe. Digamos de paso que este año ha sido dedicado en Alemania y en el mundo  al naturalista Alejandro de Humboldt, quien también siguió la idea de la unidad de la naturaleza de Goethe y logró desarrollar su propia idea acerca  de la probable conexión, a pesar de que no era de ninguna manera visible, entre varios volcanes que visitó y exploró.

1, Las obras de Spinoza.

El lector encontrará en estos y en otros  libros sobre  Spinoza una útil  recomendación de no comenzarlo a leer por uno titulado: “Ética”, que es en realidad un tratado sobre Dios o la naturaleza, es decir, lo que los antiguos, como el poeta Lucrecio,  llamaban el "cosmos" divino, a partir del cual deben poder explicarse las acciones humanas, pues en la naturaleza todo lo que sucede està conectado con lo que ha sucedido anteriormente, mediante las cadenas de causalidad que atraviesan la historia del mundo y del ser humano. 

Cuando no se comprende por qué suceden las grandes pestes o catástrofes, porque se ignoran sus causas, la imaginación, movida por lo que Spinoza llama: las  pasiones, como el temor o la esperanza, comienza a buscar culpables y a sugerir castigos para ciertos miembros acusados de DESOBEDIENCIA a las leyes y surgen, además, la superstición y el sentimiento de culpa. Las polarizaciones que se dan hoy en política entre nosotros deben mucho a esta mentalidad que culpabiliza a los adversarios políticos del "Mal" (con mayúscula) que sufre la comunidad.  

A pesar de la importancia de la "Ética", se recomienda no comenzar por su lectura, pues está escrita en una forma lógica que parece imitar la forma de la geometría de Euclides. En cambio, se recomienda comenzar  por su Tratado Teológico Político, primer comentario racional de la Biblia por alguien que, como Spinoza, hablaba hebreo y había estudiado rudimentos de latín y griego, lo que le permitía un acceso más profundo a los textos. Todavía hoy es consultado por los estudiosos de la Biblia. Algunos llegan incluso a aconsejar comenzar por el libro: “Tratado Político”, que Spinoza dejó inconcluso, pero en el que han encontrado pensamientos capaces de mostrar caminos inéditos para pensar nuevas formas de entender la democracia y los problemas actuales de la globalizaciòn. 

Finalmente me parece que nosotros, los que nos enfrentamos sin maestros a los textos de Spinoza, (en mi época universitaria no estaba incluido en los programas), haríamos bien en seguir el consejo del pensador francés Gilles Deleuze, quien recomendaba al que va a comenzar por la ETICA, que leyera primero los “colorarios” o especie de conclusiones que a veces resumen lo tratado en un lenguaje màs accesible.  

2. Diferencia entre la Moral y la Ética

Deleuze subraya que para evitar la supersticiòn (y, agregarìamos nosotros, en el caso latinoamericano, las "polarizaciones polìticas), según Spinoza, uno debe desarrollar la capacidad de distanciarse de las categorías "morales", es decir, de  las ideas de conciencia, de culpa, de mérito, de fracaso, del bien y del mal, es decir de una serie de ideas que en el fondo son el resultado de la categoría de la “obediencia” que modela las formas de vida sociales desde el punto de vista religioso. 

Por eso Deleuze en Francia y Francisco José Martínez en España (3) han mostrado que Spinoza distingue la moral de la etica, basado en que para la primera, la conciencia humana es la parte màs importante del hombre, y que por lo tanto lo más conveniente para comprender su conducta son las ideas del bien y del mal. Pero esa manera de pensar parece ignorar que  el cuerpo es muy importante para comprender el bien y el mal junto con lo inconsciente, como demostraría Freud màs adelante En esta forma trataba de evitar  comprender las ideas del bien y del mal a partir de ideas inadecuadas para el conocimiento de la realidad, como las de libre albedrío y la de culpa, ignorando que el cuerpo es sumamente importante para comprender las pasiones que mueven al hombre y lo bueno y lo malo dependen de la forma de vida que determina lo bueno como lo útil para un sujeto y lo malo lo que lo daña.   

Ahora bien según dichos autores, Spinoza establecía con esa diferencia una crítica en contra de las ideas del Barroco, el gran estilo que dominò las artes durante la Contrarreforma, las cuales pretendían reducir la ética a la operación de juzgar si las  acciones se realizaban exclusivamente por obediencia a la ley, y redujo la religión a una moral estricta del “deber”  como hacen hoy algunos pastores religiosos en Estados Unidos cuando prohíben a sus fieles votar por los candidatos que no rechacen la homosexualidad ni  el aborto, sin importarles si el que resulta elegido es un impulsor de la guerra y de la destrucción del planeta, y como si pensaran que la Biblia es un tratado de sexologìa y de fisiología o embriologìa. Sin embargo, actualmente, por lo menos en algunas declaraciones religiosas contemporáneas, se nota un llamado a evitar concebir la religión exclusivamente como una fuente de persecución y juicio  contra los que exigen que se respete el libre desarrollo de su sexualidad. 

Ahora bien, Spinoza entiende por Ética, un estudio de las formas de vida humana que aumentan la potencia o capacidad de vivir positivamente y de evitar lo que la daña,  y por eso hace un estudio de las pasiones tristes como la envidia, el odio y el resentimiento, originadas en la tristeza y en ideas inadecuadas acerca de la naturaleza, y de las pasiones positivas como la amistad, que nacen de la alegrìa y de las ideas adecuadas, es decir, del conocimiento de la naturaleza. 

Este cambio de enfoque surgió  en un país que era una potencia comercial como lo era Holanda, donde  se dio la bienvenida a muchos judíos perseguidos por la Inquisición en la península ibérica y que eran el equivalente de lo que hoy se llaman grandes “emprendedores”, lo que convirtió a ciudades como Ámsterdam en sede de la “CONVIVENCIA” de personas con las opiniones y creencias religiosas más dispares.

Y fue en esa “atmósfera” más libre que la española, donde   Spinoza realizó la aclaración y separación del lenguaje religioso y el lenguaje científico. Pues entonces como hoy, había discusiones violentas sobre si el creyente religioso que lee en la Biblia que Josué paró el sol debe aceptar o no la idea de Galileo y Copérnico de que, a pesar de las apariencias, no es el sol el que se mueve, sino la tierra.

Para evitar ese tipo de discusiones, se  enseña hoy que no se debe buscar en la Biblia un tratado de astronomía sino un hermoso conjunto de relatos que va invitando a la gente a comprender de donde vienen la belleza de la naturaleza, el sentido de la vida y las bases más profundas del amor o, más sencillamente, unas normas desarrolladas por la cultura y la religión para evitar la violencia y convivir pacíficamente, pues, como sostenla Spinoza en el Tratado Teològico-polìtico,  en el fondo el objetivo de la Biblia es enseñar a obedecer la voluntad de Dios.   

4. El "Milagro Spinoza" y la concepción de la religión.

Ahora bien, justamente aquí podemos comentar la importancia del libro sobre el “milagro Spinoza”, pues entre otros aportes, incluye una interesante crítica de la noción de la religión de Spinoza, pues advierte que al reducir lo básico de la visión religiosa de la convivencia a la categoría de la obediencia, Spinoza no tuvo en cuenta una dimensión de la religión que Lenoir llama: la “dimensión del corazón”, la cual puede conducir al creyente a seguir los preceptos religiosos no por miedo sino por un verdadero sentimiento de acogida de una "buena nueva" religiosa que puede conducir a experiencias místicas elevadas (p. 69). 

Por otro lado, señala que Spinoza parece ignorar que el tipo de identidad que proporciona una religión está basado en una sensación de pertenencia de tipo afectivo a una comunidad. Por eso, más tarde  el filósofo francés Henri Bergson advirtió que la experiencia religiosa no se puede reducir a la obediencia ciega de la ley y que más bien la fe y el amor a Dios conducen a la justicia y a la caridad por medio de la libertad interior.

Lenoir señala, además, que, según Regis Debray, sin religión no hay “comunidades humanas” y por eso para muchos hebreos ser judío es más que una creencia religiosa, una forma de crear lazos comunitarios observando tradiciones comunes, tan necesarios hoy, según nos parece,  por tratarse de una de las formas de salir de las polarizaciones que conducen a la violencia y a la guerra. Pues como hemos sostenido en otros artículos, las polarizaciones se dan cuando no se tiene en cuenta que existe lo que la pensadora política Hannah Arendt llamaba un "mundo común"  o, lo que el actual Papa del catolicismo ha llamado acertadamente la “casa común”.

Pero, para seguir con el tema religioso, merece subrayarse que en  “El milagro Spinoza”, Lenoir nos acerca al filósofo cuando lo compara con Jesús, pues ambos se parecen en que  ni juzgan ni condenan, sino que salvan y elevan (pp. 118 y ss.); pero, además, ambos creen que el amor y la alegría van juntos y dotan a la vida de más ganas de vivir o de lo que Spinoza llamaba la “potencia” o capacidad de elevarse, de ser más, al punto que le parece que el actual papa coincide con esta línea de reflexión cuando ha insistido en la importancia de la alegría para la vida cristiana.  


5. El Partido "nacionalsocialista" y el "Enigma Spinoza"

Por su parte, en la obra de Yalom, durante los terribles días en que  la sinagoga de Talmud Torá, la màs importante de los judíos sefarditas de Ámsterdam, se llenó con 300 asistentes con motivo de la excomunión de Spinoza, el autor muestra al  filósofo explicando a su hermana Rebekah que no debe buscar la causa de la excomunión en una culpa de la familia o de alguien en particular, pues ese afán de culpabilizar a los demás o de culpabilizarse a sì mismos cada vez que hay un accidente o catástrofe o fracaso, es una forma de "autoengaño" por el miedo frente al desconocimiento que tenemos de las verdaderas causas de esos acontecimientos y nos da la ilusión de que podemos "creer que somos tan poderosos como para controlar la naturaleza" (p. 163). 


Por eso en la obra de Yalom asistimos a descubrimientos importantes que realiza el  personaje que hace de psiquiatra, a medida que sostiene ciclos de  conversaciones con Rosenberg, que van mostrando una personalidad solitaria, que se va aislando poco a poco de su comunidad y de sus compañeros del nazismo, y que vive como resentido por el poco reconocimiento de sus escritos ideológicos y por el desprecio que le muestran los colaboradores màs importantes de Hitler. 

En conclusión, por un lado, el "Milagro Spinoza" nos muestra la paradoja del humilde y frugal científico, que, a pesar del odio de que fue victima, cree  que el ser humano, como todo ser, es un esfuerzo continuo por perseverar en su ser y busca siempre acrecentar por eso su "potencia" o capacidad de vivir con alegría. Por otro lado, el "enigma Spinoza" nos muestra por contraposición, la arrogante imagen de uno de los perseguidores de los judíos ahogándose en medio de su personalidad aislada y solitaria, rumiando la yerba de su envidia y de su resentimiento, es decir, de lo que Spinoza llamaba "pasiones tristes", sin una gota de la alegría que según Spinoza convierte la vida humana en digna de ser vivida.

(1) Frederic Lenoir. EL MILAGRO SPINOZA, trad. Por Ana Herrera Ferrer, Editorial Planeta Colombiana, Bogotá, 2019 

(2)  Irvin Yalom. EL ENIGMA SPINOZA. Trad. de Justo Sierra. Editorial Planeta Colombiana, Bogotà, 2018 

(3) Gilles Deleuze. SPINOZA: FILOSOFIA PRACTICA, trad. Por Antonio Escohotado. Barcelona Fabula Tusquets Ed. 2001  y Francisco Josè Martìnez. AUTOCONSTITUCIÒN Y LIBERTAD. Barcelona, Anthropos, 2007


(Philosopher Spinoza`s ideas on religion can offer good arguments today in order  to confront hate in politics and public opinión)

Comentarios

  1. Presentamos excusas por haber pasado por alto la gran calidad de la ficción novelistica de la obra de Yalom, que parece tener la propiedad de presentar no digo sòlo un retrato inteligente, sino tambièn un acercamiento ala persona misma de Spinoza la cual tiene unas características básicas a pesar de las diferentes versiones que quedan de ella,

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  2. Aclaramos que el libro El Enigma Spinoza de Irving Yalom fue publicado ya en 2012 em Planeta Buenos Aires, pero es de reciente publicaciòn por Planeta Bogotà.

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